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La tradicional marca argentina de alimentos Tía Maruca decidió dejar de producir sus productos en su planta principal ubicada en Albardón, provincia de San Juan, y avanzar hacia un nuevo esquema de fabricación tercerizada.

La medida forma parte de una estrategia orientada a reducir costos en un contexto económico complejo, marcado por la baja del consumo y las dificultades para acceder al crédito. Con este cambio, la empresa buscará sostener su presencia en el mercado mediante el sistema conocido como producción “a façón”, es decir, encargando la elaboración a terceros.

La planta sanjuanina, que supo ser el corazón productivo de la firma y llegó a emplear a cerca de 300 trabajadores, continuará en funcionamiento, aunque ya no producirá para la marca. El establecimiento abastecerá a otras compañías del sector, garantizando la continuidad laboral del personal.

El predio industrial, que anteriormente pertenecía a PepsiCo, fue adquirido por el empresario Juan Carlos Crovela, quien había asumido el compromiso de modernizar la estructura productiva y mejorar las condiciones laborales.

Durante su etapa de mayor crecimiento, Tía Maruca logró posicionarse con cerca del 5% del mercado nacional de galletitas, compitiendo con grandes empresas del rubro e incorporando otras marcas a su portfolio.

Este giro en su modelo productivo refleja una tendencia cada vez más frecuente en la industria alimentaria argentina, donde las empresas buscan mayor flexibilidad para adaptarse a escenarios económicos cambiantes.

Autor: admin