Granja Tres Arroyos: fracasó la primera audiencia y los gremios rechazaron indemnizaciones al 50%
La conciliación obligatoria realizada en Paraná terminó sin acuerdo. Los sindicatos reclamaron la reincorporación de los trabajadores despedidos, el pago de salarios adeudados y un plan concreto para reactivar la planta de Concepción del Uruguay. La próxima audiencia será el viernes 28 de agosto.
La primera audiencia de conciliación obligatoria por el conflicto laboral en Granja Tres Arroyos concluyó sin acuerdo entre la empresa y los representantes sindicales.
El encuentro se desarrolló este jueves en Paraná, se extendió durante más de dos horas y contó con la participación de representantes de GTA S.A., dirigentes del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) y del sector molinero, con intervención de la autoridad laboral provincial.
La negociación se abrió luego de los despidos y la paralización de actividades en la planta de Concepción del Uruguay, una situación que mantiene en incertidumbre a numerosas familias que dependen directa o indirectamente del establecimiento.
Los gremios rechazaron indemnizaciones reducidas
Uno de los principales puntos de conflicto está relacionado con las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores desvinculados.
La empresa pretende encuadrar los despidos dentro del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, según señalaron los representantes sindicales.
Ese artículo contempla, ante determinados supuestos de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo que no sea imputable al empleador, una indemnización equivalente a la mitad de la prevista para un despido sin causa.
Los gremios rechazaron esa posibilidad y sostuvieron que las dificultades de la compañía no responderían a una crisis generalizada de la industria avícola, sino a circunstancias particulares de la empresa.
Por ese motivo consideran que los trabajadores no deberían absorber las consecuencias mediante una reducción del 50% de sus indemnizaciones.
Reclaman reincorporaciones y reactivación de la planta
La discusión no quedó limitada a las indemnizaciones.
Los sindicatos plantearon como prioridad conocer qué ocurrirá con la planta de Concepción del Uruguay y reclamaron a la empresa la presentación de un programa concreto para recuperar la actividad productiva.
También exigieron avanzar con la reincorporación de los trabajadores despedidos.
Otro de los puntos planteados corresponde a los empleados que formalmente continúan vinculados a Granja Tres Arroyos, pero actualmente permanecen sin tareas.
Los representantes sindicales denunciaron además la existencia de salarios adeudados y reclamaron certezas sobre la continuidad de esos puestos laborales.
Un planteo sobre la responsabilidad de los directivos
Durante la audiencia, STIA presentó además un escrito solicitando que se analice una eventual responsabilidad individual, subsidiaria e ilimitada de socios gerentes y accionistas mayoritarios frente a los incumplimientos denunciados.
Se trata de un planteo realizado por la organización gremial que deberá ser evaluado dentro de las instancias correspondientes y que suma otro elemento al conflicto.
La empresa busca alternativas
Por su parte, representantes de Granja Tres Arroyos informaron que la compañía se encuentra analizando diferentes alternativas y manteniendo conversaciones con acreedores y potenciales inversores.
Sin embargo, de acuerdo con la representación sindical, durante esta primera audiencia no se presentó un programa específico que establezca de qué manera y en qué plazos podría recuperarse la actividad de la planta.
Ante la falta de acuerdo, la autoridad laboral dispuso pasar a un cuarto intermedio.
Nueva audiencia el 28 de agosto
Las partes volverán a encontrarse el viernes 28 de agosto a las 12.
Para esa instancia, los sindicatos anticiparon que insistirán en tres cuestiones centrales: la continuidad de los puestos de trabajo, la reincorporación de los despedidos y la presentación de un plan para reactivar la producción.
Mientras continúa vigente la instancia de conciliación, crece la expectativa por conocer si la compañía consigue avanzar con inversores o alternativas financieras que permitan destrabar la situación.
El futuro de una importante planta avícola entrerriana permanece así abierto, mientras cientos de trabajadores y sus familias esperan definiciones sobre su continuidad laboral.
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