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El Gobierno nacional presentará este martes ante la Cámara de Diputados el proyecto de Presupuesto 2027, que permitirá conocer cuáles son las principales previsiones económicas oficiales para el próximo año.

Más allá de la distribución del gasto público, habrá tres números que concentrarán especialmente la atención: inflación, crecimiento económico y tipo de cambio.

Estas variables son fundamentales porque sobre ellas se construyen buena parte de los cálculos de ingresos, gastos y resultado fiscal.

Inflación: mucho más que un porcentaje

La primera variable será la inflación prevista para 2027.

El dato resulta fundamental porque diferentes componentes del gasto público se actualizan de acuerdo con la evolución de los precios.

Uno de los casos más importantes es el sistema previsional.

Si la inflación finalmente resulta considerablemente diferente de la prevista originalmente, también pueden cambiar las necesidades de financiamiento de determinadas partidas.

Por eso será importante comparar la estimación que presente el Gobierno con las expectativas existentes en el sector privado.

¿Cuánto crecerá la economía?

La segunda gran variable será la actividad económica.

El crecimiento del Producto Bruto Interno influye directamente sobre la recaudación.

En términos generales, una economía con mayor actividad genera más ventas, producción, empleo y operaciones sobre las que el Estado recauda impuestos.

Si la economía crece menos de lo previsto, los recursos pueden terminar por debajo de los calculados originalmente.

Por el contrario, una actividad superior a la esperada puede mejorar los ingresos fiscales.

El dólar

El tercer dato será la proyección del tipo de cambio.

El valor estimado del dólar tiene incidencia sobre el comercio exterior, determinados ingresos tributarios, costos, precios y distintas obligaciones del sector público.

El Presupuesto deberá mostrar qué escenario cambiario utiliza el Gobierno para realizar sus cálculos durante 2027.

¿Por qué importan tanto estas proyecciones?

Un presupuesto se elabora antes de que ocurra el año que intenta ordenar.

Por eso necesariamente debe trabajar con estimaciones.

El problema aparece cuando la realidad termina alejándose considerablemente de esas previsiones.

Una inflación, un crecimiento o un tipo de cambio diferentes de los calculados pueden modificar tanto los ingresos como los gastos y obligar posteriormente a realizar correcciones.

El desafío será conocer si las previsiones incluidas en el Presupuesto 2027 resultan consistentes entre sí y si permiten sostener el objetivo fiscal planteado por el Gobierno.

Una vez conocido el proyecto completo comenzará otra discusión: cuánto dinero recibirá cada área y cuáles serán las prioridades de gasto para el próximo año.

Autor: admin