Milei ratificó el rumbo económico: “Mi mandato es bajar la inflación y hacer crecer la economía”
Daniel Rafecas: "Lamento que la ex presidente se sienta perseguida. Si hay un partido judicial, no me consta ni estoy afiliado"
El juez federal habló de la causa de José López y los bolsos y de la denuncia de Alberto Nisman
Hace 12 años que es juez federal. Por su despacho pasaron las denuncias contra Amado Boudou y la empresa Ciccone Calcográfica, la presentada por Alberto Nisman contra Cristina Kirchner ante el acuerdo con Irán y, ahora, el sonado juicio de enriquecimiento ilícito que involucra a José Francisco López, sus bolsos con dinero, el Monasterio de General Rodríguez y las monjas. "Nunca tuve una causa con semejantes ribetes mediáticos", le dice en su escritorio de Comodoro Py a InfobaeTV.
Acaba de ampliar el procesamiento contra el ex secretario de Obras púbicas por la lujosa propiedad de Tigre que, cuenta el magistrado, aparece prima facie como propiedad de López. La decisión alcanzó también a la esposa de éste y a los empresarios Andrés Galera y Eduardo Gutiérrez. A la hermana Inés, la religiosa Celia Aparicio, le dictó la falta de mérito por no estar convencido todavía de su participación en la noche en que López llegó con el dinero al Monasterio. "Las monjas son monjas. Son claramente religiosas", dice el juez Rafecas. "En los próximos días le tomaré declaración testimonial a una quinta monja que no vivía en el convento pero que conocía a las otras hermanas", agrega.
Sonríe Rafecas cuando se le pregunta si se siente un juez K
Sonríe cuando se le pregunta si se siente un juez K. Recuerda, para contestar esa calificación, que fue él quien instruyó la causa Ciccone y que allanó desde el Ministerio de Economía del entonces titular Amado Boudou hasta el domicilio particular del ex vicepresidente de la Nación. Agrega que el compañero de fórmula de Cristina Kirchner lo acusó públicamente de haber montado una campaña en su contra.
Cristina dice que es una perseguida política por la Justicia, dice Infobae. Él replica: "Me acabo de enterar de eso. Lamento mucho que tenga esa visión. No sé qué decirle. Si hay un partido judicial, a mí no me consta ni estoy afiliado".
Cuando aborda su decisión de no abrir una investigación contra el ex gobierno como pretendía en su denuncia Alberto Nisman, sostiene que actuó conforme a derecho. "De haber procedido como quería el ex fiscal, hubiera incurrido en prevaricato. De hecho, la Cámara de Apelaciones y la Casación dijeron exactamente lo que dije yo", explica.
Aquí, parte del diálogo con el juez federal Daniel Rafecas:
— ¿En qué consiste la última resolución del juzgado en la causa José López?
— Consiste en primer lugar en una ampliación del procesamiento que ya tenía López desde hace un mes aproximadamente. En aquel primer procesamiento, que ya está firme porque la defensa desistió, lo habíamos procesado por la tenencia de los casi 10 millones de dólares y euros, que fue de público conocimiento. En este segundo caso, se amplió ese procesamiento por enriquecimiento ilícito a López por la tenencia o por posesión de la casa de Dique Luján que una tasación oficial que nosotros hicimos la valuó en aproximadamente 700 mil dólares. En esa casa, López figuraba como inquilino; lo que nosotros sostuvimos ayer fue darle la razón en este punto a la Fiscalía Federal y a la Oficina Anticorrupción en cuanto a que en realidad las pruebas reunidas a lo largo de la investigación no indican que él era el inquilino sino que era realmente el propietario, que él y su esposa controlaron desde el principio, desde el año 2009, el devenir de esa propiedad a partir de la demolición de la casa anterior, toda la construcción entre 2009 y 2011 y desde el 2011 ocupándola y haciendo gestos propios de dueños.
Hay una famosa cuña del contrafrente de la casa de Dique Luján que evidentemente es un dato llamativo y especial
— ¿Hay otras evidencias?
— Sí, la de la famosa cuña del contrafrente de la casa de Dique Luján que evidentemente es un dato llamativo y especial. Y en la inspección ocular que nosotros hicimos en la casa de Dique Luján dimos con una carpeta relacionada con el proyecto de obra y en esa carpeta había una fotografía de una vivienda muy parecida, con la misma cuña, y una investigadora de nuestro juzgado descubrió en uno de los cuerpos de la investigación por enriquecimiento ilícito que esa vivienda se correspondía con la casa de los López en Río Gallegos. Es decir que el contra frente de la casa de Dique Luján se hizo a imagen y semejanza de la vivienda de los López en Río Gallegos. Esto además fue corroborado por el arquitecto, Federico Curcio. Y el propio López en indagatoria cuando le exhibimos esa fotografía reconoció que era su casa de Río Gallegos.
— ¿Dónde están los 10 millones secuestrados originalmente?
— Los 10 millones secuestrados originalmente estuvieron un tiempo en la bóveda del Banco Provincia en La Plata. Cuando la causa pasó a Capital, yo le ordené a la División Fraudes Bancarios que hiciera el traslado del dinero al tesoro del Banco Central, algo que se demoró un poco porque coincidió con la salida de los billetes de 500 pesos, pero finalmente la semana pasada logramos depositarlos allí. Y obviamente, mientras dure el proceso, esos 10 millones van a estar allí en carácter de depósito provisorio. Pero se supone que, cuando un tribunal oral después de un juicio eventualmente dicte una condena, se va a disponer el decomiso de esas sumas y también de la casa y esos recursos van a volver al Estado nacional.
— Eso supone una condena firme absoluta, con valor de cosa juzgada, y puede tardar mucho tiempo.
— Sí. Nosotros estudiamos el asunto desde el punto de vista legal y hace 3 años aproximadamente hubo una reforma del Código Penal, del artículo 23, que permite el decomiso directamente con el auto de procesamiento o con la confesión del imputado, sin esperar a la condena, pero limitado al delito de lavado de activos, que no es el caso. En un caso de enriquecimiento ilícito no pudimos entonces aplicar esa figura. Hoy en día legalmente tenemos que esperar a la sentencia condenatoria. Yo no creo que pase tanto tiempo. Si todo funciona más o menos razonablemente el año que viene tendría que estar celebrándose un juicio oral y público por este caso. Y bueno, a partir de ese momento, el decomiso se concretará ciertamente.
— Más allá de esta ampliación que supone, insisto, la propiedad de Tigre que se allanó y que se vio públicamente, ¿está claro qué pasó respecto de la salida de López con el dinero para ocultarlo en el convento?
— Diría que hemos logrado reconstruir en forma bastante satisfactoria todas esas horas. Declaró la esposa de López, María Amalia Díaz, el propio López también hizo un relato sobre esos hechos. Bueno, en su momento también tuve una declaración de las religiosas en cuanto al día previo. Están también los llamados telefónicos de esa noche y del día anterior que la Fiscalía Federal logró reconstruir también. Y de ese cuadro hemos podido probar más o menos lo que sucedió. Está claro que, el día anterior, el lunes 13 de junio, López venía efectivamente con una presión de estrés y de ansiedad fuerte producto quizás de un delirio persecutorio, de lo cual hay elementos de prueba. Tuvo una discusión con su esposa, ella se va de la casa, él se queda solo esa noche, retira el dinero del escondite que tenía en la casa. Realiza todo eso, se sube al vehículo y parte para el monasterio.
Está descartado que él haya ido a buscar el dinero a otro lado. También le diría que está descartada la cuestión del avión que iba a partir de San Fernando; no hay ningún indicio concreto respecto de eso. Los aviones que eran de Galera no estaban preparados para volar esa noche, no estaba el plan de vuelo, ellos no figuraban como posibles pasajeros. López no salió de la zona Oeste del Gran Buenos Aires, fue en definitiva de Tigre al Oeste, hacia la zona de General Rodríguez. De modo tal que está razonablemente reconstruido ese tramo.
— Las monjas son cuatro y son monjas.
— Exactamente.
— Parece un juego de palabras pero se discutió si eran religiosas de verdad. Son cuatro y son monjas.
— Sí, son cuatro y, más allá del rótulo, si monjas, si religiosas, son mujeres que están consagradas desde hace décadas a la vida de oración y de reclusión en esa congregación. Por ejemplo, la hermana Inés, que es la que está en el centro de la escena porque es la que aparece filmada ingresando un bolso, primero la conocimos en el convento cuando hicimos la inspección ocular, luego en la declaración indagatoria estuvo sentada ahí con todas las partes escuchándola. Y bueno, está probado en la causa a partir de su relato que ella desde el año 1986 vive apartada de la sociedad y como parte de esta congregación, como religiosa orante.
— Usted le dictó falta de mérito pero el gesto claro que se ve en la grabación, de ella ingresando uno de los bolsos, ¿no configuró ningún favorecimiento, no coadyuvó al ocultamiento del dinero?
— Esa es la hipótesis de la Fiscalía y de la Oficina Anticorrupción. La pregunta del millón es si la hermana Inés, al momento del hecho, tenía conocimiento o debía suponer que adentro de ese bolso había dinero o cualquier otro elemento proveniente de delitos. Esa es la pregunta que para el Juzgado todavía no tiene una respuesta concluyente; por eso la falta de mérito. Y lo mismo respecto del arma. La secuencia fílmica respalda la versión de las hermanas Inés, María y Marcela: las tres dijeron que no vieron el arma en el momento en que ingresó López. Las tres declararon lo mismo: que recién cuando viene la policía las invitaron a salir a ver el arma que estaba colocada de costado debajo de la ventana.
— Para el Juzgado, las famosas criptas ¿son criptas?
— En el momento de la inspección ocular, fuimos con todas las partes a ver el lugar donde estaban las criptas. Hay una cuestión que me parece que es decisiva en este tema: si alguien quisiera construir un escondite para guardar objetos ilícitos o sumas de dinero, pondría el escondite en un lugar apartado de la mirada, del escrutinio público y escondido del paso de la gente. Es decir, si lo fuera a construir en una capilla lo haría por ejemplo detrás del altar o entre el altar y la pared. No es el caso. Estas criptas están en el lugar de paso de la capilla entre el altar y las naves, es decir, donde la gente hace la cola para comulgar por ejemplo y el lugar de paso entre el convento y la salida hacia la calle. Y encima, con una simple alfombra de plástico que apenas tapa las ranuras de los límites de la cripta y con una construcción ciertamente precaria. De hecho, una vez que fuimos al convento y tanto la Oficina Anticorrupción como nosotros vimos esto, eso también quedó un poco descartado: son criptas, son las típicas criptas que se construyen en muchas iglesias católicas para que allí descansen los restos de personas veneradas o de sacerdotes que han estado muchos años allí; es una costumbre de siglos.
— ¿Era la primera vez que López iba a esconder dinero allí o pudo haber tenido anteriores hechos parecidos?
— La verdad es que eso no nos consta.
— Para cerrar el relato, José López tiene el dinero, se siente angustiado por un motivo que ignoramos, quizás alguien lo vendió o lo amenazó, eso no consta…
— Eso dijo López en su indagatoria: hechos y sucesos que no ha podido probar por otros medios. Nosotros hemos intentado confirmar algunos puntos y no fueron comprobados.
— Esa noche la esposa de López llama por teléfono a la hermana Alba para decir "necesito que haga un retiro espiritual". López busca el dinero en la casa de Tigre, llega más tarde al convento. ¿Hay algún blanco en ese recorrido o no?
— Hay una demora de unas horas en llegar hasta el convento. Las cámaras lo siguen, deambulando por el centro de General Rodríguez. La hipótesis más plausible es que estaba intentando comunicarse con el convento para avisarles que iba en camino, algo que se vio frustrado y, bueno, decidió ir de todos modos e ingresar de la manera que lo hizo. Pero la cuestión central en mi opinión, era descartar que López hubiera ido a buscar el dinero a otro lugar, que no lo hubiera tenido en la casa, porque ese otro lugar tendríamos que traerlo a la investigación. Esto se terminó de despejar cuando el 5 de agosto López, en su indagatoria, manifestó que él la tenía en un escondite en su casa…
— Y lo describe…
— Nosotros hicimos una inspección y descubrimos el lugar, como fue de público conocimiento.
— ¿Hizo falta que viera los bolsos de López para procesarlo?
— Le agradezco la pregunta. Desde 2009 nosotros iniciamos una investigación junto con el fiscal Delgado y no hubo organismo público nacional o provincial, no hubo institución financiera u organismo relacionado con el manejo comercial o financiero que no haya sido indagado buscando bienes de López. Obviamente toda investigación por enriquecimiento ilícito parte de las declaraciones juradas del funcionario, en la AFIP y en la Oficina Anticorrupción. López era muy prolijo en sus declaraciones públicas de bienes porque durante todos estos años nosotros hicimos un seguimiento y un monitoreo de todos los elementos, teníamos 5 mil fojas de actuaciones, no hubo un solo mes de todos estos años en que no haya habido impulso en la causa, incluso procurando información en el extranjero. Y teníamos absolutamente todo auscultado y monitoreado, al punto que la única manera en la cual López podía tener dinero o bienes de forma ilícita era como lo tenía, en un escondite sin poder usarlos, sin poder invertir porque lo hubiéramos detectado inmediatamente. Nosotros teníamos controladas sus tarjetas de crédito, sus cuentas bancarias, sus propiedades muebles e inmuebles, sus movimientos. La única manera que podía tener de enriquecerse ilícitamente era así como estaba, con millones de dólares en un escondite que solo él conocía y viviendo en una casa a nombre de otras personas.
— Sin los bolsos ni el convento no habría detención.
— Claro. Hay otra cuestión: la investigación siguió los pasos a partir de la información que él declara públicamente. Por supuesto que el Juzgado o la Fiscalía pueden ir también por otro lado, hacer una investigación más amplia, por ejemplo a través de internet. Ahora, ¿cuál es el nombre y apellido del imputado?
— José López.
— Yo lo desafío a que lo ponga.
— José Francisco López.
— Yo la hice personalmente esa búsqueda, hay 50 mil personas con ese nombre. Es absolutamente imposible hacer un rastreo. En todos estos años, los distintos organismos, relacionados con el monitoreo de los funcionarios públicos, tampoco hicieron aportes significativos.
— El común del ciudadano, que no es técnico jurídico, va a decir: tenía un nivel de vida incompatible con sus ingresos.
— Es cierto. Lo que pasa es que el período por el cual yo tenía que investigar era de 2003 a 2008. Entonces, por ejemplo, la incorporación de la casa donde empieza a vivir en 2011, queda afuera del período de aquella causa. Cuando suceden los hechos del 14 de junio, la Fiscalía solicita la ampliación de la investigación del período hasta el 2015.
— ¿Cuándo estima usted que se elevará la causa a juicio oral?
— Pues en este momento vamos a recibir las apelaciones seguramente de las defensas, va a apelar Galera, Gutiérrez, María Amalia Díaz, posiblemente López y el fiscal seguramente va a apelar por la falta de mérito de la hermana Celia. Esto va a ir a la Sala 2 de la Cámara Federal, bueno, van a fijar audiencias, llevará algunos meses la revisación del caso, e inmediatamente una vez que regresa a la Primera Instancia en el caso de que la Cámara acompañe o confirme la resolución inmediatamente se va a poner ya… el caso queda encajado, encaminado para la elevación a juicio. Así que el año que viene ya va a estar en la etapa de juicio oral supuestamente.
— ¿Qué siente cuando dicen "Rafecas de golpe se despertó ahora y avanzó como no había avanzado antes"?
— Es que esas circunstancias se dieron a partir de estos episodios, que yo vivo no solamente como juez sino como ciudadano. Supongo Luis que compartiremos que el episodio López ha sido algo absolutamente…
— Único.
— Algo absolutamente extraordinario, de trascendencia incluso internacional.
— Me arriesgo a que me diga que esta pregunta es impertinente: Hay un sector de la sociedad que dice que con el kirchnerismo los jueces, incluido usted, no avanzaban porque estaban apretados. ¿Ahora hay libertad y pueden avanzar?
— Yo no estoy muy de acuerdo con eso. La mirada por lo menos en particular de mi juzgado no ha sido así, yo le he impreso a todos los procesos la misma seriedad y la misma velocidad. Recuerdo el caso Ciccone por ejemplo que yo lo tuve en los primeros tiempos, yo como juez ahí trabajaba con el fiscal Rivolo, estábamos en febrero, marzo y abril del 2012 ¿No? Y los elementos de juicio eran cuando el fiscal presentó el caso con nosotros, cuando hizo la presentación de todos los elementos que tenían, que ellos tenían, a mí me parecieron razonables y convincentes. Yo en marzo del 2012 firmé el allanamiento del Ministerio de Economía, luego de la planta Ciccone, luego de las oficinas de Vandenbroele, de otros lugares y finalmente de la vivienda que era propiedad del vicepresidente electo hacía 3 meses. O sea, ahí se había avanzado con velocidad, luego fui apartado y el caso continuó y bueno, lo tiene hoy en día… creo que el caso fue a juicio oral o está a punto de ir a juicio oral. Con lo cual ciertamente es relativo.
— ¿Y cuando escucha a algunos diputados como Carrió o algunos sectores que dicen Rafecas es un juez K?
— Eso no lo he escuchado mucho, no lo he escuchado mucho. A ver, podría responder con lo siguiente: nos tendríamos que olvidar que un sector del Frente para la Victoria a partir del caso Boudou me hizo una denuncia en el Consejo y buscó avanzar en mi contra durante algo así como 2 años. Entonces es un poco contradictorio con esa alegación. Pero por lo menos como yo lo veo, obviamente respeto todas las críticas y soy absolutamente respetuoso, pero no es algo que haya escuchado por lo menos públicamente, que esté instalado públicamente eso.
— ¿Quiere decir algo del tema Nisman? ¿Sobre esta discusión de su decisión?
— Bueno, diría algo sí respecto de aquello, yo en su momento, febrero del año 2015, firmé una desestimación que fue obviamente conocida por todo el mundo por argumentos que a mí me parece que son muy convincentes desde el punto de vista jurídico, dejando de lado lo político y otros aspectos, básicamente por el hecho que en la denuncia que se había presentado yo no encontraba la posibilidad de que se pueda concretar un delito, porque las circunstancias que se presentaron ahí como presuntamente delictivas eran respecto de sucesos que no habían sucedido y que supuestamente iban a suceder en el futuro a partir de la firma del pacto con Irán. Pero resulta que para ese momento el pacto con Irán ya había sido declarado inconstitucional. Con lo cual no había ninguna posibilidad ni en el paso ni el presente ni el futuro de que haya delito en ese caso.
Y más allá de que la hipótesis fundamental de esa denuncia era que el gobierno argentino pretendía con el pacto con Irán la baja de las notificaciones rojas, eso fue desmentido de forma lapidaria a las 48 horas de formulada la denuncia por el Secretario General de INTERPOL públicamente, que le dijo por ejemplo al Wall Street Journal en una entrevista que INTERPOL estaba 100% convencida, sin ningún margen de duda, de que la Argentina siempre había sido consistente en defender y sostener las notificacioes rojas. Algo que además estaba ratificado porque la Cancillería argentina unas semanas después de la firma del pacto remitió una nota oficial a INTERPOL con la copia del pacto y diciéndole este pacto no modifica en nada las notificaciones rojas y hay que respetar el artículo 81 del reglamento de INTERPOL que dice que el único que puede modificar esto es el juez de la causa. Y le pide la Cancillería a INTERPOL que le ratifique por escrito este parecer. Y efectivamente INTERPOL le responde a la Argentina diciéndole que efectivamente este pacto no modifica el estatus de las notificaciones rojas e INTERPOL felicita y celebra la firma del pacto.
Ese documento, ese documento donde el canciller Timerman le notifica a INTERPOL y le hace saber que tiene que mantenerse firmes las notificaciones rojas no fue analizado, no fue tratado en las 281 páginas de aquella denuncia. Ni tampoco el artículo 81 del reglamento de INTERPOL, que es un artículo clave para esta cuestión.
Bueno, por todas estas razones yo entendí que no correspondía abrir una investigación. Desestimé la denuncia. Esa desestimación fue apelada por el fiscal Pollicita y la Cámara Federal ratificó, pero no lo ratificó en términos formales, la Cámara Federal el voto de la mayoría lo ratifica en términos concretos, exhaustivos, profundos, incluso diferentes de los argumentos que yo había volcado. El fiscal de Cámara apela esa segunda resolución y va a la Cámara de Casación y en Casación vuelve a pasar lo mismo, la máxima autoridad del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad que es el Fiscal de Casación, que además es un profesor de la Facultad, un titular de catedra, un funcionario que tiene 40 años de tribunales, el doctor De Luca, volvió a ratificar este parecer con más argumentos y con vías jurídicas que ni la Cámara ni yo habíamos explorado.
— Sé que me va a decir que no porque si lo hubiera sufrido tendría que haberlo denunciado ¿Sufrió presiones en el ejercicio de su función?
— No, la única vez fue aquella famosa conferencia de prensa del ex vicepresidente en una Semana Santa que fue una presión pública contra mí, contra el procurador Righi, contra otro grupo de personas. Pero fuera de eso no, la verdad siempre he trabajado… por ejemplo en el caso Nisman, esos 15 días que yo tuve la causa tenía 3 días hábiles para resolver, me tomé 10 días por la complejidad del asunto, etcétera, tuve que escuchar las 300 conversaciones que la Fiscalía finalmente la UFI AMIA me presentó a mí como prueba, ellos habían depurado las 2 mil escuchas que había, las habían depurado y habían presentado 300. Bueno, en esas 2 semanas que yo me tomé y estuve trabajando no tuve ningún tipo de presión ni de un lado ni del otro.
Y lo mismo puedo decir por ejemplo respecto de este caso que tengo ahora, jamás he tenido una presión directa o indirecta de ninguna índole.
— A los que dicen que hoy cambió el clima en Comodoro Py, que acá en Comodoro Py se trabaja con más libertad ¿Tiene asidero esto?
— No, no, en mi caso particular yo le puedo responder desde lo que es mi persona y mi Juzgado, nosotros trabajamos con la misma tranquilidad ayer y hoy.
— ¿Hay división de poderes -dicho casi de manual de Instrucción Cívica- hoy entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial?
— Sí, absolutamente.
— ¿Antes lo hubo también?
— Sí, sí, absolutamente. Yo creo que sí. Yo creo que por lo menos desde la perspectiva de la labor como juez las instituciones funcionan correctamente, incluyendo el Consejo de la Magistratura por ejemplo que hace su trabajo perfectamente y ahí se canalizan las críticas o personas que por ahí están en desacuerdo con algún fallo.
— ¿Teme que avancen sobre los suyos?
— No, no. De hecho desde que estoy en el juzgado hace 12 años siempre he tenido detractores y personas que por ahí se disgustan con algún fallo. Me ha pasado con las causas de sobornos en el Senado, me ha pasado con la causa del Primer Cuerpo del Ejército avanzado contra militares o policías de la época de la dictadura. Me ha pasado con la causa Ciccone. Seguramente me va a pasar con este caso también. Pero insisto, el Consejo la verdad que tiene una integración suficientemente multicolor, para decirlo de alguna manera, que garantiza y asegura la tranquilidad y la estabilidad de la labor de los jueces.
— La última, como entiendo que no está en su Juzgado y por lo tanto no prejuzga, qué siente cuando la ex presidente dice "soy una perseguida judicial"
— Ah, me acabo de enterar ¿Dijo qué?
— Que sufría una persecución del partido judicial, que hay un partido judicial.
— Bueno, lamento mucho que tenga esa visión. No sé qué decirle, si hay un partido judicial la verdad que a mí no me consta en lo absoluto.
— Usted no está afiliado.
— Yo no estoy afiliado. Más bien si uno ve mis decisiones a lo largo de estos 12 años yo lo que trato de que se me caracterice por una labor independiente de todos los poderes, políticos, fácticos, todos los grupos de interés. Yo creo tener un denominador común en estos 12 años que es siempre apegarme a lo que corresponde conforme a las leyes, a la Constitución, respetando las garantías del proceso respecto de cualquier clase de acusado. Y también, especialmente, ser muy prudente en que la justicia federal no termine cayendo en la utilización o manipulación del poder que tenemos los jueces para hacer persecuciones, operaciones, lo que fuera. Que eso es una salvaguarda para los ciudadanos en general y para las personas públicas.







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