Falta un poco más de dos semanas para el
inicio de las clases, de acuerdo a lo estipulado en el calendario
oficial, y a las subas de las prendas y los útiles para volver al aula
hay que sumarle además el incremento del
transporte escolar, que será de entre el 20% y el 25%.
Con
esta suba, el servicio ida y vuelta pasará a costar en promedio 1.600
pesos, aunque la cifra puede variar en función de la distancia y otros
factores, tales como descuentos si son dos o más hermanos los que
viajan. En tanto, si se opta por contratar el transporte solo para la
ida o la vuelta, valdrá entre 1.000 y 1.100, según informó a UNO Abelardo Giordano, presidente de Transportistas Escolares Asociados (Tresa).
A
su vez, aclaró que hay transportistas que pueden llegar a cobrar menos
porque en 2016 no actualizaron sus tarifas, o lo hicieron una sola vez
al año y no dos, como es habitual: una se concreta en febrero o marzo y
la otra a mediados de año, según el proceso inflacionario.
El
dirigente señaló que a este aumento lo definieron en una asamblea
celebrada por los integrantes de la asociación que nuclea al sector,
considerando la escalada de precios no solo del combustible, sino
también de los demás costos habituales que tienen para poder desarrollar
su trabajo, como la reposición de cubiertas y repuestos, pago de
seguros y habilitaciones, entre otros. "Hicimos un cálculo y los gastos
operativos que tenemos por mes ascienden a unos 17.000 pesos", explicó
el dirigente, quien comentó además que en esta época muchos tienen que
afrontar el pago de la revisión técnica. Quienes brindan el servicio
para las colonias de vacaciones ya completaron este trámite en diciembre
y les sirve para todo el año; los demás tienen tiempo de hacerlo hasta
hoy, indicó Giordano, y recordó: "Una vez que la Municipalidad verifica
que están todos los vehículos controlados, nos convocan para pegarnos
las obleas, que son de un color distinto cada año para identificar a
quienes están habilitados. Los papás tienen que fijarse si es la oblea
correspondiente al año en curso".
Por otra parte, se
refirió a la pérdida de rentabilidad en el sector, un efecto que se
advierte en diversos rubros que no pueden implementar aumentos acordes a
los índices de inflación porque deben ajustarse también al juego de la
oferta y la demanda de un mercado cada vez más competitivo y donde se
nota un menor poder adquisitivo. Al respecto, sostuvo: "Generalmente
pasa que perdemos rentabilidad. Ya está previsto que el gasoil aumente
ahora y después también en abril, o sea que vamos a tener incrementos
sucesivos, y después debemos hacer frente a las subas de los repuestos y
demás, porque no solo el combustible forma parte de nuestro costo
operativo, sino que entra todo lo que significa insumos para vehículos,
como gomas, y también los impuestos".
"Todos los años
debemos renovar nuestro registro de conducir profesional y eso solo
tiene un costo de 1.000 pesos, entre el papelerío y el sellado",
ejemplificó.
Frente a esto, reflexionó: "Sabemos que
el transporte escolar hoy es una necesidad en el caso de los padres que
trabajan y no puede llevar a sus hijos a la escuela, y por eso no
podemos subir tanto el servicio. Pero por otra parte nosotros tenemos
que cubrir nuestros riesgos e indefectiblemente debemos contar con
seguro, porque si sufrimos un accidente el costo es mucho mayor y a esas
cosas la gente no las considera".
Preocupa al sector la competencia desleal
Abelardo Giordano, el actual presidente de Tresa, contó a UNO
que lleva trabajando más de 20 años en el rubro del transporte escolar,
por lo que puede dar cuenta de cómo impacta la coyuntura económica en
el requerimiento del servicio: "El año pasado se empezó a notar una
caída. Hay papás que no tienen muchos recursos para mandar a sus hijos
en un transporte, en el caso de los más chiquitos no los pueden enviar
en colectivos urbanos, por eso hacen el esfuerzo de contratarnos a los
privados", comentó.
Consultado sobre si la implementación del
boleto estudiantil gratuito puede llegar a afectar la demanda,
respondió: "No creo que afecte tanto, porque tienen que coincidir los
horarios y no es tan fácil. Por ahí los chicos más grandes pueden optar
por el colectivo en vez del transporte escolar. Ya hemos pasado otras
épocas donde también hubo pasajes gratis para los estudiantes y no llegó
a afectarnos".
El dirigente explicó que la preocupación del
sector pasa más por la actividad clandestina, que sí perjudica
notablemente a quienes trabajan con todo en regla: en Paraná son
alrededor de 90 los transportistas que cuentan con habilitación, y hay
un 20% más que trabaja de manera ilegal. "Vemos varias camionetas que
llegan con chicos a las escuelas y fallan los controles. Muchas veces
los papás los contratan porque son más baratos, pero no consideran los
riesgos a los que exponen a los chicos. Es habitual que quienes hacen
este trabajo sin estar en regla no tengan seguro", explicó Giordano,
quien dijo haber pedido una reunión con el intendente, Sergio Varisco.
Cuestionan los carriles exclusivos
Otro
de los temas que los integrantes de Tresa quieren plantearle al
intendente Sergio Varisco es el inconveniente que tienen con los
estacionamientos que están reservados para el transporte escolar. "Los
ocupan los papás, o gente que trabaja cerca o dentro de la escuela
misma. Esto nos genera muchas dificultades porque ahí debemos bajar a
los chicos. Si no tenemos que cruzar la calle y es todo un riesgo", dijo
Abelardo Giordano.
También se refirió a los
carriles exclusivos, donde no pueden circular los transportes escolares:
"No sabemos cómo bajar un chico en calle Libertad o Gualeguaychú, por
ejemplo. El descenso es por la puerta lateral que está a la derecha, y
es imposible", señaló.
Fuente: UNO
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