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Caso Maldonado: Revelan que gendarme admitió que disparó escopeta anti motín
Sigue la investigación
Un gendarme declaró que hubo un disparo lejos del pelotón y cerca del río Chubut. El testimonio surge del informe que armó la fuerza. Fue una bala de goma. Además, declararon tres gendarmes y hablaron de un "piedrazo".
Un gendarme reconoció que disparó su escopeta anti motín al interior de Cushamen y en dirección a la figura de un manifestante el día del operativo del 1 de agosto. Ambos, presumiblemente se hallaban en las cercanías del río Chubut. Al momento de disparar una carga de balines de goma, el gendarme se había separado del grupo y estaba en solitario. El testimonio, al que tuvo acceso Clarín y fue confirmado por fuentes de la investigación, fue volcado en el marco de los interrogatorios internos que elaboró la Gendarmería y es parte del informe que el Gobierno le entregó al juez del caso Guido Otranto. En el Ejecutivo nacional buscan deslindar la responsabilidad de la gendarmería como institución y apuntan a algunos integrantes de la fuerza para intentar derribar la idea de que hubo desaparición forzada.
En línea con la estrategia del gobierno nacional, el dato apuntala la hipótesis de que fue un número reducido de agentes los que alcanzaron la zona del río y no los 40 gendarmes que participaron del operativo. Lo que sucedió allí todavía no está claro. El gendarme también reconoció que el disparo fue hacia el piso, que su tiro no tocó al manifestante, pero que le pasó por
Las declaraciones que ahora comienzan a salir a la luz ponen en entredicho el primer informe que ofreció Gendarmería Nacional al ministerio de Seguridad en el cual se informaba que en 40 entrevistas no se habían encontrado contradicciones ni elementos que hicieran caer sospechas sobre el cuerpo que intervino el 1 de agosto en Cushamen, último día en que se lo vio a Santiago Maldonado. Esto ha cambiado notoriamente.
Primero se supo que hubo gendarmes que efectivamente llegaron hasta el río. Luego trascendió que otro gendarme arrojó una piedra contra uno de los ocupantes del campo justo antes de atravesarlo, situación que fue corroborada por sus compañeros y, por último, surge el caso de un agente que acepta haber disparado su arma en contra de alguien, lejos del grupo. Es decir, en la avanzada. Aunque este tipo de munición se utiliza con fines disuasivos, disparada a una distancia de 15 metros puede provocar serias lesiones. El relato puntualiza que se la dirigió a "un costado" de la persona, por lo que se infiere que la tenía relativamente cerca. De otro modo hubiera sido un disparo sin una dirección tan específica.
Una fuente ligada a Gendarmería Nacional admitió que utilizaron balas de goma pero fuera del predio. "Se dispararon proyectiles antitumuldo, pero fuera del territorio. Se disparó a una distancia de más de 100 metros a los fines de disuadir con el ruido", aseguró.
También han ido quedando desestimados los dichos del comandante segundo del Escuadrón 36 de Esquel, Juan Pablo Escola. El comandante le había señalado a Clarín que no habían estado cerca del afluente. "Quedamos a varios metros de la costa del río, pensé que podían sorprendernos, no los veíamos. No alcanzamos el río. Ordené el repliegue hasta la zona de la casilla, en la entrada del predio", explicó.
En este momento se sabe que al menos ocho de los gendarmes tocaron los límites del Chubut. La confesión del agente que disparó su escopeta sumaría otro miembro a esta lista de sospechosos. "No íbamos armados con armas 9 milímetros, ningún arma de guerra fue usada", dijo en aquella oportunidad Escola quien claramente no descarta que se utilizaran las escopetas anti motín en Cushamen.







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